Botón y Ojal no se querían juntar y la gente no sabía cómo sus ropas bien cerrar. Nadie podía salir así, a medio vestir, necesitaban de la amistad entre Botón y Ojal.
Enseguida fueron todos y cuestionaron a Ojal:
– ¿Por qué a tu casita Botón ya no puede entrar?
Y este expresó:
– Porque mis reglas no sabe respetar.
– ¿Y cuáles son tus reglas? – querían todos saber, para evitar enojar así de nuevo a Ojal.
– Yo solo quiero amistad con los botones redondos y me ha traído unos diferentes, que me niego rotundamente a que en mí entren.
– Pero amigo Ojal, ¿Qué está usted diciendo? – expresó asombrada la aguja – ¿No sabe usted que en la diversidad es que está la sabrosura? Esté abierto a la amistad con los distintos botones: chicos, grandes, redondos, cuadrados, largos, gruesos, chatos o descoloridos, al final de todo lo que cuenta es que solo unidos a usted cobran sentido.
– ¿Entonces yo soy importante? – preguntó orondo el Ojal.
Y la señora aguja le dijo:
– «Solo si a cualquier botón, sin distinción se puede adaptar, deja entrar y sabe con cariño abrazar”
En lo adelante, Ojal, practicó el consejo de la aguja y abrazó la diversidad, con cariño, con ternura. Hizo así grandes amigos, sin importar lo exterior, con solo brindar cariño, en un particular cierre de amor.
Y colorín, colorado, la amistad de Ojal con botones variados ha iniciado. Ahora la gente su ropa puede muy bien cerrar y perfectamente llevar.
Nota: Este cuento está relacionado con la poesía «Aceptación»
La imagen fue tomada de: Botones Vectores por Vecteezy